El creativismo cognitivo es una postura ecléctica, que presenta una alternativa a la clásica oposición conductismo vs constructivismo. Fue desarrollado en Harvard, por el Dr Daniel Ricart y pretende catalizar en una síntesis escolar los avances más espectaculares de los últimos años. Las neurociencias, el alfabetismo emocional, las rutinas de pensamiento, la rejerarquización de las funciones ejecutivas de la cognición, la creatividad, el aprendizaje multidisciplinario colectivo, la convivencia social, el método de casos, la digitalización, y muchos otros aportes que hasta el momento aparecían como valiosos pero aislados francotiradores contra la decadencia áulica, ahora concurren para optimizar su efectividad. La evolución de las neurociencias, las inteligencias múltiples, el pensamiento lateral, la inteligencia emocional, los nativos digitales, la modificación de valores disciplinares, ocurridos durante los últimos 25 años, han decretado que ninguno de estos dos extremos son efectivos para la escolarización de los educandos en la actualidad.

Es necesario aclarar que el norte del creativismo es la formación y actualización constante, por lo tanto es algo que comienza y no termina nunca. Es un trabajo constante y continuo, que implica una posición pro-activa de todos los que adherimos a esta teoría.

Así como el conductismo se basa en el mimetismo del alumno con el profesor, y el constructivismo se basa en el rol orientador del docente hacia el niño para que él mismo construya sus marcos de referencia, límites conceptuales y convenciones de representación, el creativismo cognitivo se sustenta en la habilidad de activar, encender teorías y mecanismos cognitivos subconscientes, gestando una evolución natural de la inteligencia basada en los estilos de aprendizaje de los chicos, tomando las inteligencias múltiples como puertas de entrada para poder llegar a todos y cada uno de los alumnos.

El conductismo impone al alumno el conocimiento. Era el caso de las grandes lecciones magistrales, que había que aprender de memoria con el sustento del enciclopedismo desafortunadamente podemos observarlo a diario en innumerables docentes e instituciones educativas de todo tipo. En cambio nosotros hablamos de generar el conocimiento, donde el epicentro del trabajo intelectual sucede en el cerebro de los alumnos y no del docente, este es un guía, orienta, muestra el camino, presenta a diario experiencias ricas para fomentar el aprender a pensar.

El constructivismo, a su vez, pretende ayudar, tímidamente, a que el alumno aprenda por sí sólo, mientras el docente orienta con una participación, a mi juicio, frágil e inconsistente. Es el caso de la psicogénesis en la lectoescritura, que ha plagado de inconsistencias y faltas de ortografía nuestro lenguaje en las últimas décadas. Las estructuras, los esquemas, la asimilación y la acomodación desde el punto de vista piagetiano, quedan ya fuera de contexto en este siglo que impone, se quiera o no, otro cerebro, necesidades y desafíos. Son las dos formas que tradicionalmente se han impuesto en la escuela; en el primer caso con métodos rutinarios, estructurados, memorísticos, ritualistas y convencionales; y en el segundo, con abordajes pedagógicos inconsistentes, sin referencias linguísticas ni marcos conceptuales sólidos respecto del desarrollo genuino de las inteligencias, y su comprensión verdadera y profunda.

El creativismo cognitivo será entonces focalizarnos en llegar al máximo potencial de las personas y no sólo ponerles cosas adentro. Se basa y autoperfecciona conforme a las últimas investigaciones epistemológicas, en la concurrencia conjunta de la inteligencia, la motivación y la creatividad, es decir, tener el talento para un área (lengua), tener la creatividad que permita generar un producto nuevo (un cuento, un periódico infantil, una poesía), y la motivación necesaria para llevarlo a cabo a pesar de todos los obstáculos a sortear. Será esencial hacer el contenido significativo y desde la motivación extrínseca llegar a la intrínseca. Sobre este ideal educativo, se trabaja, lee, perfecciona y actualiza el docente comprometido en su profesión. Formando parte de un proyecto único de formación constante y responsabilidad ética y moral.